¿QUÉ PASARÍA SI LOS ADULTOS TUVIÉSEMOS UNA PIZCA DE INOCENCIA?

Inocencia de los niños

Sencillamente más felices…

Observando con detalle en un parque, me he dado cuenta de lo INCREÍBLE que es la inocencia de los niños, y pienso que sería aún más increíble si los adultos tuviésemos aunque sea una pizca de esta.

Les comento, siempre que llega mi hijo de 5 años al parque lo primero que hace es “estudiar” el terreno. Da una mirada panorámica y comienza:

-1er Round: Se dirije hacia un grupo de de niños invitándolos a jugar, pero estos no le prestan atención (mi corazón se arruga).

-2do Round: Va hacia otro grupo y les dice lo mismo pero, lamentablemente lo vuelven a ignorar (y yo a punto de decirle que mejor y juegue solo).

-3er Round: Esta vez cambia de estrategia y en vez de preguntar si querían jugar con él, inmediatamente se auto invita en un juego de “piratas”.

¡Lo ha logrado!

De esta manera hizo amiguitos, no solo con su insistencia sino también con su inocencia.

Seamos claros y cambiemos el escenario por un momento ¿que hubiese pasado si en vez de niños hubiesen sido adultos?

Primero: Los adultos cuando hacemos grupo rara vez dejamos la puerta abierta para darle entrada a más personas.

¿Qué pasa? El Egoísmo

Segundo: El adulto pidiendo ser incluido en el primer grupo y una vez rechazado, no hubiese ido hasta el segundo grupo para hacer lo mismo.

¿Qué pasa? El Orgullo.

Los niños nacen tan puros que nosotros como padres debemos sembrar valores éticos y morales donde, a medida que vayan creciendo y viendo que no todo es “color rosa” se mantengan en la rectitud.

-Ellos no tienen distinción, solo sienten amor-

Difundamos bondad, alegría, respeto, solidaridad, humildad, compresión, integridad, amor y todo lo que haga falta para que nunca pierdan esa inocencia que los hace tan únicos y que a nosotros los adultos no hace falta.

Adultos; seamos como los niños y experimentemos cosas nuevas dejando a un lado el miedo a fracasar, y si fallamos: seamos perseverantes.

Dejemos que la felicidad de encontrar nuevas amistades sea más grande que nuestro miedo a soltarnos, y si fallamos: no guardemos rencor.

En fin, rescatemos a nuestro niño interior y;

¡SIMPLEMENTE EDUQUEMOS y eduquémonos!

Nunca dejes de ser ese niño que un día fuiste, pues tú necesitas de él y él necesita de ti para seguir adelante.

 

Categorías: Autoayuda

6 commentarios

Eliza Makoto · 6 abril, 2018 a las 12:59 pm

hola! que linda historia, sin duda al crecer perdemos muchas cosas buenas, se nos olvida que podemos hacer amigos casi en cualquier lugar y que podemos aprender mucho de ellos.

Besos!!

Krozas · 7 abril, 2018 a las 6:48 pm

¡Hola! ¡Muy linda entrada! Yo también he sido testigo de como a veces, en mi caso mi sobrino, es excluido, pero luego de alguna forma u otra termina por integrarse y es aceptado por los demás compañeritos.

También es cierto que los adultos estamos llenos de orgullo, por lo menos yo peco en ello. Y me parece un consejo genial, no hay que olvidarnos de ser niños.
¡Un saludo!

Zen H · 7 abril, 2018 a las 11:21 pm

¡Hola! me ha gustado mucho este post, y la historia de tu hijo en el parque me ha parecido encantadora, perfecta para ilustrar lo que querías transmitir con el artículo. Los adultos tenemos que conservar o recuperar aunque sea un pizquito de inocencia y como dices seremos más felices!

Marah · 7 abril, 2018 a las 11:46 pm

Hola, me encantó tu post, me recordó a uno que escribí sobre si los adultos perdemos la capacidad de soñar, y creo que eso depende mucho de perder a nuestro niño interior, al crecer y madurar pensamos que es infantil si nos atrevemos a soñar o a disfrutar las cosas más simples de la vida, pero no es así, no debemos perder la capacidad para sorprendernos, aprender y disfrutar de lo que la vida y los niños nos enseñan como adultos. Gracias por compartir.

María Sánchez Fabián · 9 abril, 2018 a las 2:58 am

Hola. Me ha gustado mucho tu post, que gran verdad… si tuviéramos un poco más de inocencia seríamos más felices. ¡Que gran verdad! Los adultos no hubiéramos insistido ni hubiéramos pensado en otra estrategia… Saludos.

Sergio E. · 11 abril, 2018 a las 3:19 pm

Como expat, se lo difícil que es hacer amigos nuevos en un país donde te sientes un bicho raro. Y es muy cierto, si tan sólo nos recordáramos de cómo ser niños de nuevo y no tener miedo al rechazo como ahora.

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